Más allá de la simple irritación
Un diagnóstico certero comienza descartando otras afecciones que pueden confundirse o coexistir con la sequedad ocular. Inflamaciones en los párpados como la blefaritis, la presencia de un orzuelo o la irritación propia de una conjuntivitis deben ser diferenciadas mediante una exploración oftalmológica detallada. Asimismo, condiciones que afectan la transparencia o salud de la córnea, tales como la queratitis o la aparición de un pterigión, requieren un manejo específico. En nuestra consulta en CDMX, evaluamos cómo estas condiciones interactúan, asegurando que el tratamiento sea preciso para evitar que el daño se profundice o se torne crónico.